20/12/07

El Top de la Caspa: El Dentista.



Un mal día lo puede tener cualquiera, un portero en plena tanda de penaltis jugándose una final, un cartero puede equivocarse depositando la correspondencia en el buzón incorrecto, un trapecista dejar con el culo al aire a su compañero en un triple salto mortal, un barman puede resbalársele una botella de chiva 12 años, a un guardia civil escapársele algún pinchaúvas, un piloto de formula 1 puede desperdiciar toda la temporada en la ultima carrera, un maestro equivocarse corrigiendo exámenes y suspender sin razón a las criaturas, hasta Curro Romero puede tener una mala tarde. Pero un dentista, cipotes, un dentista no se puede permitir tener un mal día ni de coña.

Hasta los reporteros del National Geografic lo corroboran, ellos que han bregado con todas las fieras salvajes del Serengueti, no dudan en afirmar que la fiera más peligrosa es un Dentista con un ataque de cuernos, Es como una manada descontrolada de Ñus, afirman.


La idea de realizar una película sobre un Dentista psicópata, se le ocurrió a Brian Yuzna estando cagado de miedo en la sala de espera de una clínica odontológica, el ruidito del taladro percutor le encendió la bombilla, Cipotes, se dijo, ¿para que partirse la cabeza buscando monstruos, si el monstruo habita entre nosotros?, la idea de un dentista con un mal día, le pareció genial, pero hacia falta el detonante para que el odontólogo perdiese los papeles, cuando le toco pasar a la consulta y vio la cara del especialista junto a un retrato de su señora esposa en una mesilla, volvió a encendérsele la bombilla, menuda cara de cabrón tenia el sacamuelas.

Rodada en 1996 con la malsana intención de hacer pasar un mal rato a los espectadores con caries, y denunciada ante la oficina del consumidor por el colegio de Ondotologia de Berberyll Hill, es uno de los acierto del especialista en Serie B Brian Yuzna. La película no es del todo mala, ni casposa, digamos que padece caries, sarro y halitosis, como diría su propio protagonista el Doctor Alan: La suciedad esta en todas partes, la infección se extiende justo hasta el nervio.


¿Pero de que va la cosa?...

El Doctor en odontología el Sr Alan, lo tiene todo, un trabajo reputado, una buena casa con piscina, un deportivo, y una mujer que es una pantera en la cama. Todo va viento en popa a toda vela para el buen Doctor en Estomatología, pero bajo esta superficie blanca y limpia se esconde el hedor de la caries, sin ir mas lejos, el mismo día del aniversario de su boda, el Doctor Alan desde la mismísima ventana de su dormitorio puede ver en el jardín como su señora esposa le come la manguera al muchacho que limpia la piscina.

- A mi nunca me la ha chupado así, piensa él para sus adentros. Con los cuernos revueltos por tan turbulenta escena de sexo matutino de su Señora esposa con el maromo, el Sacamuelas se dirige a la consulta dispuesto a combatir la caries con su taladro.

El primero en pagar el pato es un pequeño bambino con los dientes inmaculados de leche, el doctor que se le ha ido la olla, solo ve dientes podridos, con un aparato le hace sangrar las encías a la pobre criatura, la siguiente afectada es una joven chica aspirante a modelo, el Doctor le suministra mas gas de la risa de la cuenta para meterle mano en el chochamen, pero el plato fuerte se lo tiene reservado a su querida esposa, la cita en la consulta, en plan rollo romántico, pero la intención del doctor es purificar su boca pecaminosa, a pelo, sin anestesia, le extraerá uno a uno todos sus dientes, colmillos y muelas, en una escena antológica que nos infundirá en el cuerpo el terror al gremio de los odontólogos, y acordarnos de la madre que los parió.


La infidelidad de su esposa es una puñalá que lo lleva por los caminos de la amargura, el pobre hombre no se toma bien lo de los cuernos y olvida el juramento hipocrático. Otros hombres esto de los cuernos se lo toman con mas calma, miren Tarzan por ejemplo que sorprendió a la Jane tomando Cocacola de dos litros directamente a gañote con el Jefe de la tribu de los Mandingo, ¿Y que? Se puso acaso a matar bichos de la selva a diestro y siniestro, pues no, el hombre se lo tomo como tal cosa, Ankawa Chita, Ankawa y santas pascuas, hombre que los cuernos no son para tanto, que no duelen.


Pero el Dentista en su descenso a los infiernos de la paranoia de los cornudos, continuara con su cruzada contra la caries, muchos caerán pulleros ante su ataque de cuernos incontrolado: el maromo limpia piscina, el personal de su consulta, un inspector de hacienda, y por que los pulicías le cortan el rollo a tiempo que si no, no deja títere con dentadura.

En resumidas cuentas, El Dentista, pese a su lentitud, sus paranoias, y su estigma de serie B de videoclub de los noventa, no deja de ser una apuesta interesante del Maestro Brian Yuzna. Desde luego la película consigue su principal objetivo de incomodarnos, como ese ruidito que produce el taladro del Dentista, como ese olor que desprenden los dientes cuando son perforados, como ese miedo natural que todos tenemos a los hombres de batas blancas.


Un consejo de amigo, no la vea antes de una consulta al dentista, y ni se la deje a nadie que precise de una visita urgente al dentista, no tengan tan mala leche.