Como cada mañana Wan, el tigre de Matalascañas, se levantó temprano, realizó sus ejercicios matutinos de Taichi, y quemó varias barritas de incienso a la salud de Buda y de Wan Yung, finalizadas sus oraciones se dirigió a la cocina para desayunar el autentico desayuno de los campeones: unos Krispis de Kellog con su Kiwi troceado y su preparado lácteo rico en Omega 3, al pasar junto a su colección de películas de artes marciales masculló una maldición, semanas atrás unos energúmenos se habían atrevido a robarle una película de su estantería, precisamente la peor de todas películas que poblaban su colección.
-MamonJoputacabrón Maldijo, mientras corría hacia el retrete empujado por los beneficiosos efectos intestinales del desayuno de los campeones.
Sentado en la taza del váter Wan se acordó de sus queridos amigos, que mamones todos ellos, hacia una semana que marcharon al bosque de Tallak para cazar Gorilas Karatekas y no se habían dignado en llamarle, sobre todo echaba en falta a su discípulo predilecto el pequeño ofidio de Luis Alfredo.
Puesto su kimono se dirigió al gimnasio, allí le esperaban un nutrido grupo de ancianos dispuestos a disfrutar de las lecciones de chachachá que Wan impartía cada mañana, esa era actualmente su forma de ganarse las habichuelas, su gimnasio se había convertido en un lugar de esparcimiento para personas de avanzada edad, virtud de un concierto establecido con el Inserso. Los ancianos apenas le prestaban atención se dedicaban a ligar entre ellos y meterse mano, Wan añoraba sus años dorado como Maestro de la disciplina de Zen Kwun Do que el mismísimo Jonh Liu le enseñó en su gimnasio de Paris, Wan tu molas mazo, le dijo una vez su maestro.
Una violenta patada en la puerta de entrada de su gimnasio le despertó de golpe de sus pensamientos, en el centro del gimnasio se encontraba el maldito Jacinto, el Ninja Taurino, que le señalaba amenazante con el dedo gritando.
- Hoy pagaras con creces todas tus osadías perro.
Los ancianos dejaron de bailar y miraban sorprendido al Ninja vestido de faraday. Wan se puso en posición de ataque y gritó:
- No te tengo miedo Jacinto, pagaras cara la profanación de mi gimnasio.
Pero acto seguido el guarda de seguridad con ciertas similitudes con Bolo Yeung hizo su aparición, se coloco junto a Jacinto haciendo chocar sus nudillos de forma amenazante, dos personas más hicieron acto de presencia, vestían de Romeros con sus sombreros de ala ancha, Wan los reconoció enseguida se trataban del Baldomero y el Salustiano, los propietarios del gimnasio del Dragón de las Marismas, los luchadores rocieros.
- Así que tu eres el viejo Maestro que pretende robarnos la clientela, dijo el Baldomero.
En su mano portaba el cartel que adornaba la puerta del gimnasio de Wan , The eyes of the tiger, y de un tremendo puñetazo lo hizo trizas.
Wan se puso en guardia, los ancianos se pusieron en guardia, Bolo Yeung sacó una flauta rociera y el Ninja Taurino una guitarra, comenzaron a entonar una copla de Los Romeros de la Puebla, los viejos se pusieron a bailar, Baldomero y Salustiano comenzaron a realizar unos ejercicios de calentamiento con ciertos aires flamencos.


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