01/10/08

El Top de la Caspa: Explosión Demencial.



En 1996 el edificio GARLEY'S GALLERY de Hong Kong ardió como una hoguera de San Juan, el espectacular incendio dio la vuelta por los telediarios de todo el mundo, el fuego provocó una inmensa columna de humo además de una espesa lluvia de cenizas que anegó los rincones de toda la ciudad. El instituto de estudios toxicológicos de Hong Kong ante la alarma de numerosos vecinos preocupados por la toxicidad de las cenizas, decidió realizar un estudio en profundidad de los dichosos polvos, el resultado fue sorprendente el 85 % de los restos analizados correspondían a caspa humana.


Decididos a descubrir el origen de tan extraño acontecimiento, el equipo de estudios paranormales de HK, junto al cuerpo de bomberos toreros y a la agencia británica SBI realizó un pormenorizado muestreo de los restos del edificio, encontrándose con que el fenómeno se había iniciado en un pequeño apartamento donde se encontraba la sede de la productora Filmark International, en la cual su creador, el Sr. Tang, se encontraba trabajando en su último proyecto, de su cuerpo no quedaba rastro, “Todos los indicios apuntan de que se trata de una explosión demencial” opinó el Jefe de los bomberos torero.


El anuncio de la fatídica muerte del diestro conmovió al mundo de las artes, de todos los países mundiales acudieron personalidades hasta Hong Kong para rendir un ultimo homenaje al maestro de la caspa, desde España acudieron al funeral el Príncipe Felipe y el galardonado Director Pedro Almodóvar. Esta es la historia:


Su Majestad el Príncipe Felipe y el Director de cine Pedro Almodóvar se dirigen en vuelo oficial hasta Hong Kong para rendir tributo y decir el ultimo adiós al Apóstol del cine de serie Z el Sr. Tomas Tang, en el avión camino de HK, los medios acreditados preguntaron a su Majestad por su interés por el cine del Sr. Tang, “Es un cine confuso, lleno de tejemanejes y situaciones absurdas, pero que sorprende al espectador con inesperadas subidas de tonos, su punto fuerte son los profundos diálogos y su elaborada puesta en escena” proclamaba su magnificencia, por otro lado el Sr. Almodóvar afirmaba que desde hacia tiempo deseba realizar una película de temática Ninja, en la que un Ninja se enamora de su víctima y decide cambiarse de sexo, lo que enoja a su clan, que clamara venganza.



Para rendir un particular tributo al fallecido la compañía aérea decidió emitir para los pasajeros de primera clase la película “Robo Vampire”, hasta el comandante del vuelo puso el piloto automático y se acomodó para verla. Cuando llegó la escena en que el Robot, tras ser destrozado por un pepinazo de bazooka, es de nuevo reparado y el técnico certifica aquello de “solo se trata de un cortocircuito podremos repararlo”, pasajeros y tripulación se pusieron en pie dando vítores y aplausos, “Mucho mejor que Robocop” comentaba su alteza.


Llegados a HK el sequito español fue trasladado en taxi hasta el Tanatorio, de camino al evento su majestad comentó al chofer que entre sus prioridades se encontraba dar uno de sus afamados premios al fallecido, “lástima que no lleve uno encima” comentaba, el conductor del taxi, un señor menudo de pelo teñido, confesó que era un acérrimo seguidor del cine español y que la película que más le gustaba de Pedro Almodóvar era “Cateto a babor”, “Es cierto” comentó el príncipe, “también es mi predilecta”, opinión que agradó al afamado director.


Llegados al tanatorio nuestros enviados se sorprendieron por la cantidad de personajes famosos que pululaban por la estancia, desde grandes directores de cine americano como Steven Spielberg o Woody Allen, a actores como Jackie Chan o Eddie Murphy, además de numerosos colaboradores del Sr. Tang entre los que destacaba Mike Abbot, también había un nutrido grupo de Ninjas en representación del partido político Nación Ninja, los cuales realizaban propagandas sobres sus virtudes como líderes políticos y repartían pasquines proclamando un mundo mejor.


Unas despampanantes chicas orientales repartían entre los asistentes bandejas con polvorones de limón y peladillas, sin embargo la mayoría del personal se congregaba en una pequeña barra de bar donde servían refresco Tang de naranja, que los más osados acompañaban con vino tinto de los valles de Tuscany, en una especie de vertiginoso y anaranjado calimocho.



Su majestad y Pedro se dirigieron al lugar donde se encontraban los restos del fallecido, estos se encontraban dentro de un jarrón de porcelana con motivos ninjas, “que lastima su último deseo era ser incinerado” se lamentaba una señora mayor, el Príncipe se dirigió a ella diciéndole mientras la abrazaba:


- En nombre de mi pueblo, y en el mío propio mi más sentido pésame señora.


- Se equivoca usted, yo no tengo nada que ver con este señor, soy lo que se conoce como una plañidera. (traducido del Mandarín)


De pronto dijo una voz a la espalda del Príncipe:


- No se complique vuecencia la vida, Sr. Príncipe, llevo horas buscando a alguien al que dar el pésame y resulta que nadie conocía directamente al fallecido.


Al volverse el príncipe se encontró a un señor mayor que devoraba un polvorón de limón, “Mi nombre es Waldemar Daninsky” dijo antes de desaparecer entre la multitud, Pedro Almodóvar se encogió de hombros y señaló hacia el lugar donde se, suponía, se encontraban los restos del Sr. TangMire Sr. Príncipe”. Sobre el citado jarrón de porcelana se encontraba un enorme retrato en cuyo interior había un monigote anónimo junto a la leyenda “AFOTO NO AVIABLE”, “menudo misterio” comentó el príncipe, una única corona de flores acompañaba a los restos del difunto, en ella sobre una banda y bordado en oro se podía leer “De tus compañero de Asso Assia que no te olvidan



De pronto un monje budista pidió la atención haciendo sonar una campanita, cuando logró captar el interés de todos los asistentes comenzó a dar un discurso que engrandecían las virtudes del difunto, elogiaba su arte como Director de cine con su admirada técnica del “copy and paste” y del “2x1”, como había dado a conocer al mundo películas desconocidas de países como Filipina comprándolas al peso y haciéndolas suyas, su tremenda imaginación a la hora de cambiar los nombres de los actores en lo títulos de créditos, su tremenda austeridad en gastos y su rentable vista para los negocios que lo llevó a inundar las estanterías de los videoclub de todo el mundo con sus productos. Tras el discurso y los respectivos aplausos del personal, colocaron una pantalla gigante desde la que emitieron la película “Explosión demencial”, cuando en la trama, y sin venir a cuento, el protagonista se convierte en Hombre Lobo, el público estalló de júbilo, “Mucho mejor que en Aullidos” comentó su alteza.




Estaban todos por despedirse cuando Pedro Almodóvar fijó su atención en un hombre oriental que se encontraba en la barra del bar “¿No eres tú de los discípulos de ese hombre?” le preguntó, “No, no lo soy” respondió el aludido y, nervioso emprendió la fuga, Richard Harrison, que también había acudido al velatorio, le señaló con el dedo y dijo:


- Hey, ese es el cabrón de Geofrey Ho, otro de los apóstoles de la caspa.


El interpelado volvió a negar, pero en la puerta tropezó con los guardas de seguridad:


- ¿Hey no es usted el fallecido, el Sr. Tomas Tang? Le preguntaron.

Geofrey Ho volvió a negar y enseguida cantó un gallo.