21/10/08

KFT3: Agujetas de Color de Rosa.



El doctor Casas había vuelto a dar en el clavo, el tío estaba hecho un hacha, su diagnosis de Licantropía era acertada. Tal como vaticinó, cuando la luna llena desapareció por completo del cielo, el Falete volvió a su original forma humana, por algo el Dr. Casas era conocido en el Hospital como el Teniente Colombo de las medicinas. Falete, el pobrejillo, yacía en la cama, exhausto por el ajetreo de la noche, le pusieron un suero de vitaminas por vía intravenosa y le dieron un Almax para los ardores, la digestión de la pierna de la recepcionista le estaba resultando bastante pesada.


El Dr. Casas nos reunió a todos para darnos un detallado análisis de la afección que afligía al pobre Falete.


- Licantropía, amigos, licantropía, un síndrome psiquiátrico que provoca un alucine en la persona afectada que hace que crea que es o que puede transformarse en Lobo, y siento comunicarles que para esa movida no existe medicación, tal vez una bala de plata entre ceja y ceja disparada por una mujer que realmente lo ame llegue a funcionar, cosa que está tela de chunga, yo les recomiendo que en las noches de luna llena lo aten bien atado o que lo saquen a campear por la maleza, con perseverancia y dedicación pueden llegar a domesticarle, he de decirles que el “Hombre lobo” a diferencia del pulpo es aceptable como animal de compañía, piensen que podría haber sido peor y transformarse en hombre araña por ejemplo, o en jaguar, vean el siguiente video orientativo, Chase por favor adentro video.


Con mucho misterio el Dr. Chase le dio al PLAY del video Betamax.


El pobre rapaz de Luis Alfredo comenzó a sollozar ante la desgraciada situación de su padre, el Dr. Casas puso la mano sobre su hombro y le dijo con una siniestra sonrisa:

- Pero no llores muchacho, todavía tengo algo peor que comunicarles. Por cuenta de la seguridad social ordene realizar un test de paternidad, el resultado no ha sido sorprendente, al menos para mí, aposte veinte leuros con mis empleados y los he ganado, ese señor que se encuentra en la cama no es realmente su padre, el pobre hombre además de lobuno es un cabrón, el análisis lo deja bien clarito, lo siento por el chasco chaval, pero así es la vida.


Al pequeño mustélido de Luis Alfredo le cambio la cara, se quedo hecho un flan, el cabrón del Dr. Casas parecía disfrutar con la situación, su sonrisita reflejaba una oscura maldad, un malsano disfrute por el dolor ajeno, mientras Luis Alfredo sollozaba, el menda se frotaba las manos recogiendo los billetes de veinte leuros que le entregaban sus compañeros.


Endepronto se abrió la puerta y entró la directora del Hospital, una señora menudita pero cuyo provocativo escote era la comidilla del Hospital.


- Dr. Casas tenemos un nuevo caso, dijo alarmada, en la consulta se encuentran varios paciente que dicen que sus familiares no son sus familiares, debe de tratarse de un trastorno colectivo, todos provienen del vecino pueblo de Santa Mira y dicen no se qué pollas de unas vainas del espacio exterior, rápido apresúrese.


El Dr.Casas y su equipo abandonaron la habitación del paciente con un “Hasta luego Lucar”, nos quedamos solos, mirándonos las caras, sin saber que decir, en la cama el pobre Falete dormía ajeno a la movida de telenovela, el pequeño insectívoro de Luis Alfredo lloraba desconsolado, yo con la sana intención de disipar la tensión acumulada encendí el televisor.



Tenía la esperanza puesta en que emitieran un programa tan ameno y divertido como “Mira quien baila”, un programa de entretenimiento que nos hiciera olvidar los tragos amargos y las adversidades de la puta vida, sin embargo la cosa se iba a complicar aun mas. Emitían el telediario, en la pantalla del televisor la última apuesta de la primera cadena por captar audiencia: María del Monte, daba las noticias. Ninguno de los presentes estábamos preparados para recibir la noticia que la folklórica estaba dando en aquel justo instante, nos quedamos de piedra, helados, estupefactos, apollardados…


FIN DE LA TERCERA TEMPORÁ.