Cuando los enfermeros abajaron de la ambulancia la camilla con el pobre Falete, aquello no parecía un ser humano, más bien parecía que transportasen un perro de la familia Chou-Chou, el extraño virus, contagiado por el mordisco del Sr. Waldemar Daninsky, le estaba transformado en un autentico seguidor de Heavy Metal con tintes satánico, tenía una melena larga como la de la Pantoja y unas uñas como las del Fredy Krueger, uno de los ATS sugirió que sería mejón trasladarlo a una clínica veterinaria, pero su hijo, el pequeño mustélido de Luis Alfredo, rechazó el ofrecimiento:
- Todavía es un ser humano, dijo desconsolado.
Cuando el médico de guardia lo vio entrar se echó las manos a la cabeza y gritó: “Mare de Deus, si parece el Yeti”, lo analizó minuciosamente, le tomó la temperatura corporal y dijo “este nen tiene las calenturas de la muerte, sin dudas este es un caso para el Doctor Gregorio Casas”.
En el Hospital el Dr. Casas tenía fama de mala gente, sus compañeros le definían como arrogante, ególatra, inconformista, a los enfermos tampoco les hacía gracia su trato, le definían como un joioporculo, se rumoreaba que su mala leche se debía a su cojera, le fastidiaba ser un pata chula, un engaña loseta, aunque las lenguas mas viperinas del lugar aseguraban que todo se debía a un ataque de cuernos, lo que el mismo Dr. Casas definiría como unas protuberancias óseas en la frente.
Ante estas habladurías de patio, el Dr. Casas permanecía impasible, pensaba que todo se debía a la envidia cochina de sus compañeros, él siempre daba en el clavo, se enfrentaba a los casos más complicados, a las enfermedades más bravía, y siempre salía airoso, era una especie de Teniente Colombo de las medicinas.
Cuando entró en la sala de Urgencias, todos nos quedamos flipados por su pinta, venia hecho un Adán, sin su correspondiente bata de médico, sin su tarjeta identificativa, con la barba de tres días y la camisa por fuera, parecía el fugitivo.
- ¿Quién cojones es el enfermo?..., preguntó, Ahah supongo que será el hippy de la camilla, bueno chaval te veo chungo ¿A quién le has comido el coño para que te salgan esos pelos por todo el cuerpo desgraciado?, desde luego me encuentro con cauno, anda Chase quiero un lavado de estomago y muestras de su hígado, Allison a ti te toca el tacto rectal, Foreman, análisis completo de sangre, orinas y heces, ah, y cúrrate un análisis de pelos, quiero además muestras de su ADN y del de su hijo, sus apuestos veinte leuros ahora mismo a que no es el padre biológico de la criatura, y venga arreando que viene Armando, os quiero a todos en mi despacho en cinco minutos, y no hay peros…
A unos toques de palmas sus lacayos huyeron presurosos a sus menesteres.
- Cipotes cómo funciona la Seguridad Social, dijo el Traumatólogo con admiración.
Los resultados tardaron mucho menos de los cinco minutos previstos, “Sois unos maquina”, dijo cariñosamente el Dr. Casas a su equipo. En su despacho se olía a carajillo, los galenos discutían sobre los infructuosos resultados que habían arrojado los análisis, “Bien esto es la polla, según todos los análisis este menda está más sano que un melón, sin embargo los indicios apuntan que se está transformando en una bestia peluda, algo se nos escapa botarates”, dijo el Dr. Casas mientras engullía una pastilla con el símbolo de la Michubichi.
Endepronto un apresurado celador irrumpió en la sala:
- Dr. Casas, Dr. Casas al paciente se le han puesto las orejas de pico, y le ha crecido el hocico.
Ante los nuevos síntomas el Dr. Casas fue añadiendo los datos a una pizarra para no liarse:
- A ver que tenemos hasta ahora, pelos por todo el cuerpo, garras, orejas puntiagudas, hocico…
El celador volvió a irrumpir: “Doctor, doctor, le está creciendo el rabo”.
- Curioso, veamos, pelos por todo el cuerpo, garras, orejas puntiagudas, hocico, rabo largo…, la cosa se va complicando, venga señores es hora de ganarse las habichuelas, que carajos creen que tenemos entre manos, ¿Sr. Foreman?...
- Juraría por mis mulas que se trata de una extraña mutación de la varicela, pero que en vez de ronchas le salen pelos, dijo el Doctor Foreman.
- Pero como explicamos lo de las orejas de pico, irrumpió la Doctora Allison, me juego el cuello a que es algo que se ha jamao, quizás un polvorón caducado.
- Lo dudo, dijo Chease, por mi vieja que aquí tiene mucho que ver Maikel Llason, una vez vi un video suyo en el que se convertía en bestia pelua, quizás nos encontremos ante un descontrolado fan, el principio de un amanecer zombi.
- Está bien troncos, desarrollemos esas teorías: Foreman taládrale el cerebro, Allison ve a la pensión donde se hospedaba y busca envoltorios de polvorones, Chease compra un disco del Maikel Llason y escúchalo al revés, busca mensajes satánicos, y sus quiero aquí en cinco minutos.
Las órdenes del Dr. Casas fueron interrumpidas por un estremecedor aullido que puso los vellos de pico a la peña, “Sus muertos” dijo el Dr. Casas y añadió en su pizarra “el paciente aúlla”.
Cuando los lacayos del Dr. Casas se disponían a partir dispuestos a realizar las nuevas pruebas diagnosticas el celador volvió a irrumpir cayendo de bruces en el suelo del despacho, le habían desgarrado el cuello, lo puso todo perdiíto de sangre, débilmente pudo decir su última frase:
- Dr. Casas, Dr. Casas, el paciente ha devorado a la recepcionista.
TO BE CONTINUED….






|