Tatareando el último éxito de “El Arrebato” el renegado Ninja Taurino atravesó el pasillo con su habitual marcialidad, sigiloso, como una víbora traidora, llegó hasta la gran sala destinada al gimnasio, en el fondo, tras un enorme mural de la Blanca Paloma se hallaban sentados sobre un lujoso sofá de eskay, sus socios, el Salustiano y el Baldomero, los jefes del clan: el Dragón de las Marismas.
- A las buenas tardes nos de Dios, dijo el Ninja taurino mientras inclinaba la cabeza en señal de respeto ante sus socios. ¡Vaya faena de mierda Maestros!, el puto cabrón sigue vivo, con el peazo de paliza que le endiñamos y como si ná, ya saben bicho malo nunca muere.
El Salustiano se levantó contrariado del sofá, llevaba unos pantalones de campo, sombrero cordobés y unas botas camperas de Valverde del Camino, en su torso desnudo llevaba tatuada la imagen de la Virgen del Rocío.
- Sí que es una contrariedad, dijo el Salustiano, supongo que sus amigos buscaran venganza, debemos de estar preparados.
Jacinto, el Ninja Taurino, se frotaba las manos cual Judas Iscariote.
- No se preocupen, dijo, lo tengo todo estudiado, ahora mismo se encuentran en el Hospital de Tallak, pienso emboscarles en el camino de regreso, cuando oigan las noticias no tardaran en regresar.
- ¿Pero qué tal es su Kung Fu? ¿son buenos luchadores?, pregunto el Salustiano.
- Qué va!!, no te creas, de sus compinches él que presenta mayor peligro es su alumno predilecto, el pequeño crustáceo de Luis Alfredo, un maldito novicio de la Orden Shaolin, dicen que una noche se le presentó en sueños el Maestro Miyagi acompañado de Joselito, el pequeño ruiseñor, y que le revelaron la prodigiosa técnica del Ruiseñor de las Cumbres.
- Bah, ese prenda dejádmelo a mí, dijo el Baldomero agitando sus puños con mucho salero. Mi técnica de la Blanca Paloma es infalible.
- El segundo más peligroso, continuo relatando el traidor Ninja, es el Traumatólogo, el Steven Seagal ibérico, una autentica máquina de matar, tras él le sigue Manolillo el Mutante, un aspirante a clon de Bruce Lee, un simple novatillo que supongo que no nos presentara problemas, y luego tenemos al Octopo.
- ¿Y ese qué tal?, ¿Representa algún peligro? Preguntó el Salustiano.
- Ese, ese es un piltrafilla, sentenció el traidor Ninja taurino.


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